En el pintoresco municipio de Jiménez, Chihuahua, se esconde un tesoro natural que ha dejado boquiabiertos a locales y visitantes por igual: «El Hundido», un majestuoso cenote que alberga un río subterráneo y se erige como el más grande de todo el estado.

Situado en la Sierra del Diablo, este espectacular cenote no solo deslumbra por su impresionante belleza natural, sino que también sirve como un enlace a un pasado lleno de misterio y leyenda. Las narraciones locales cuentan historias de tragedias y sucesos inexplicables que han rodeado este lugar ancestral a lo largo de los siglos.
En la actualidad, el agua cristalina del cenote, conocido como «El Hundido», no solo cautiva a los visitantes, sino que también cumple un importante papel en la región al irrigar más de 50 hectáreas de nogal, contribuyendo así al desarrollo agrícola de la zona.


